La vulnerabilidad no es una casilla, el Trabajo Social tampoco
¿Te imaginas tener que marcar una quiniela para demostrar que eres vulnerable?
Eso es, en la práctica, lo que está ocurriendo cuando se exige un certificado de vulnerabilidad en procesos de regularización.
La vulnerabilidad no es una casilla. No es un trámite. No es una X es un papel.
La irregularidad administrativa ya implica una situación de vulnerabilidad real.
Convertirla en un requisito más solo genera barreras, desigualdad y sobrecarga en los servicios. Cuando acreditar lo evidente se convierte en una barrera.
Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de Santa Cruz de Tenerife advertimos que exigir un certificado de vulnerabilidad en procesos de regularización introduce obstáculos innecesarios.
La irregularidad administrativa ya es, en sí misma, una situación de vulnerabilidad. Convertirla en un trámite más genera sobrecarga, desigualdad y dificulta el acceso a derechos.
El Trabajo Social no está para certificar la pobreza, sino para garantizar derechos y acompañar procesos con rigor profesional.
Porque la vulnerabilidad no se certifica: se aborda.
Porque los derechos no se acreditan: se garantizan.
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